Llovía ….… el calor flotaba en el ambiente en una plomiza noche de julio.
Abrí la ventana y el olor de la tierra caliente y mojada entro en la habitación. Recogí mi cabello por encima de la nuca y el sudor cayó por mi espalda produciéndome un escalofrío. Me senté en el poyete de la ventana intentando buscar una brisa inexistente y entonces, observe la noche.
Las gotas brillaban reflejando la luz de las farolas y saltaban produciendo un sin fin de melodías. Según el instrumento que las recogía, las tonalidades y los acordes eran metálicos, plásticos, pavimentales o terrenales y se conjuntaban, con los discordantes movimientos producidos por el agua al caer en las hojas de los arboles. Ese agua se depositaba en su superficie y se descolgaba por sus venas hasta caer, provocándoles aspavientos que al cesar hacían posible que todo volviese a empezar y así una tras otra hojas y gotas continuaban con su baile.
Por el suelo zigzagueaban las acuosas serpientes buscando los canales, y abriendo sus fauces engullían todo lo que encontraban a su paso. En sus panzas de piel traslucida se agrupaban las hojas caídas y las hacían aún más reales.
Mire hacia abajo, entre los arbustos crecían los gladíolos que florecen en los meses estivales, sus flores de un rojo vivo, se bamboleaban dándole color a el oscuro paisaje. de pronto las luces del parque se apagaron, ocurría siempre a las doce, y el brillo de las gotas se apago con ellas. El rojo y el negro decoraban los pies de mi ventana, que empapados recogían el agua entre sus dedos adoquinados.
Una fresca brisa me hizo respirar fuerte intentando hacerla mía y el ruido fue disminuyendo a medida que la lluvia cesaba, poco a poco se abrieron las nubes y entre ellas apareció de un blanco dorado una redonda y completa luna . Me tumbe sobre la cama y agarre con fuerza la almohada entre mis brazos.
