Cada Semana Santa tengo una cita especial, no es un día fijo, pero durante las vacaciones siempre hay uno reservado para ir a casa de mis padres a preparar las clásicas torrijas propias de la época. Mi padre, las prepara tal y como lo hacía su madre y he querido subirlas al blog como homenaje a él y a mi madre, que por desgracia nos ha dejado hace poco, ambos han sido para mí una magnífica influencia, un apoyo constante y un amor incondicional que han hecho de mí lo que soy actualmente, a ellos les debo todo y no podría entender una vida distinta, en la que no estuviesen conmigo. ¡¡¡Los mejores padres del mundo!!!
