Atravesé la puerta y entre en el portal, que alegría!! mi portal tiene un clima propio, las paredes y el suelo de mármol lo convierten en una fresquita guarida y si me siento a esperar el ascensor me dan ganas de quedarme allí a dormir la siesta y olvidarme del tórrido calor que dejamos tras la puerta.
Eche un vistazo a los buzones y me dije, habrá algo? Hacía mucho tiempo que no comprobaba el buzón y fui a mirar.. nada interesante.. ya ni siquiera los bancos mandan cartas. Solo había un par de folletos de propaganda de pizzas y de una clínica dental, un tipo de publicidad que ya está en extinción, al igual que el propio correo. Las comunicaciones han pasado al mundo virtual y casi todo se envía por correo electrónico y las más personales se quedan alojadas en ese mundo compuesto por redes sociales y telefónicas.
Ya nadie recibe, ni envía cartas..
Cartas de amor; emoción reflejada en el papel, sentimientos grabados con pasión, dejando salir de entre los dedos las caricias, marcando los besos en cada renglón. Cartas que fluyen desparramando sensaciones en una fuente inagotable de sentidos, deseos, miedos y añoranzas.
Cartas a un hijo; que transmiten el apoyo cuando se está lejos, el abrazo reconfortante escondido en las palabras, que hacen sentir más lejana la nostalgia y provocan la emoción olvidada al descubrir la carta, girarla para ver el remitente y abrirla con ilusión de niño, para saber lo que se esconde dentro del sobre.
Cartas a un amigo; que te ponen al día, te transportan a tu antigua ciudad o a la nueva haciéndote participe de las vivencias del otro, que te envuelven en tu grupo de amigos o en tu bar favorito como si estuvieses allí. Imágenes transmitidas a través de las palabras, consuelo, compañía, placer…
Es un placer recibir una carta, un placer que hemos dejado de disfrutar. Cartas escritas a mano, con mensajes dulces, alegres..o tristes. Con la ultima foto del nieto, los dibujitos adolescentes con labios y flores inundando las hojas, con poemas, y con los besos finales que duelen al terminarlas.. y los sobres viajeros y los sellos denostados...
Escribamos!! Y volvamos a tener esas sensaciones únicas que nó producen las nuevas tecnologías, mandemos cartas, pongamos notas escritas en los regalos, y mensajes de amor secreto en las taquillas o los pupitres.
Voy a llevarle estos dulces a una buena amiga y le expresare mi cariño en unas líneas, le diré cuanto la estimo y lo feliz que me hace su amistad. Muchas veces resulta más fácil transmitirlo y expresarlo escribiendo….

