La boda de Michel y Esther fue la mejor en la que he estado nunca, fue en un día buenísimo, un lugar precioso y una gente maravillosa y sobre todo ellos y su familia, buenas personas en todo su significado muy cariñosos y grandes artistas, nos sorprendieron a todos con una boda original llena de música y amistad.
Todos hicimos nuestra aportación y yo lleve dos tartas, una tarta de plátano que gusto mucho y este Irish coffee, un bizcocho de café bañado con crema de Baileys. Fue un éxito, la verdad, es que me dio pena no haber llevado más porque se quedó mucha gente con ganas de probarlo.
