De corazón, cuantas cosas hacemos de corazón sin pararnos a pensar, que consecuencias tendrán. Yo pienso, ilusa de mi! que el ser humano es bueno por naturaleza y muchas veces no caigo, en que hay gente, que puede transformar una acción realizada de corazón y con buena fe, en algo inexistente y pérfido. Los seres humanos a veces buscamos resquicios en las palabras, en las sonrisas, o en los susurros y encontramos oscuras intenciones, en lugares abiertos y luminosos.
Eso... ocurre más frecuentemente de lo que nos gustaría, y revela la infelicidad de las personas, esas tristes personas que viven inquietas, atentas a las miradas, a las acciones de los demás y las hacen suyas, modelándolas para venderlas al mejor postor y así obtener beneficios vacíos de toda lealtad.
Puedo parecer simple, ilusa o inocente pero prefiero vivir más feliz, creyendo en el ser humano, que pasar al lado oscuro y perderme en las galaxias ;) abandonando con ello la tranquilidad para disfrutar con los míos y la razón para acompañar mis días. Aunque algunas veces, esto, pueda costarme más de un disgusto, prefiero creer en las buenas personas.
Los corazones que adornan la tarta dieron pie al inicio de esta reflexión.
Una tarta con relleno de higos y queso cremoso, que comparto con vosotros de corazón...


