Estamos en un cambio de estación; cambia el tiempo, las horas de luz, cambiamos las vacaciones por el trabajo, la ropa de verano por la de invierno y los niños empiezan el colegio, cambio con el cual, más de uno se alegrará…. es hora de volver a la rutina invernal.
Bien es cierto, que todo esto lo hacemos con una sensación de inquietud rondándonos el estómago, con ese quiero y no quiero, que va dejando atrás el desapego al reloj, las siestas bajo el árbol, y la falta de remordimiento si nos acostamos o nos levantamos tarde. Ya sé, que me repito… es un síntoma de que en el fondo la lucha de esta contradicción, me está atacando fuerte.









