Hay cosas en la vida, que pasan sin pena ni gloria, momentos de rutina que no nos merecen interés. Vamos pasando los días, uno tras otro, sin prestar atención a lo mas importante y sin tomar de cada momento lo esencial para nuestra vida.
Ella no era así, se adivina en sus palabras... en sus gestos, ella amaba el mar, la tierra, el verde, pero sobre todo amaba a todos los que le rodeaban y no dejaba de gritarlo a los cuatro vientos. En todo lo que escribía se reflejaba su alegría, su optimismo, su ilusión y siempre, siempre, la pasión por su familia y su querido perro Orio.
Sus otras pasiones; la lectura, la cocina, la fotografía y su blog. Un blog con el cual se abría de par en par, para darnos a conocer sus gustos, sus aficiones, sus deseos y a su maravillosa gente.
Nunca pensé que este mundo virtual en el que nos movemos consiguiera estrechar lazos entre personas que nunca se han visto. Caro era una de ellas, nos iba introduciendo en su vida y a la vez entraba en nuestras casas con sus recetas y sus comentarios, transmitiéndonos un cariño gratuito sin intereses.
Esta entrada va dedicada Carolina Méndez y a su familia, un humilde homenaje con mucho cariño que esperamos les guste y les reconforte.


