-¿Donde esta mi cerveza? -Grito Juan cuando abrió la nevera-, he comprado una Guinness esta mañana y ¡no esta!.
Ella estaba en el baño y se hizo la loca… -Upss me ha pillao!!.
-Oyeee!! -Le llamo la atención golpeando la puerta con los nudillos.
-¿Te la has bebido tu?
-Sii -dijo ella.
En la casa no se compraban cervezas muy a menudo, pero cuando se hacía duraban un pis pas. Les encantaba la cerveza y si eran especiales mejor, negras, doradas, de trigo… Se disfrutaban en días escogidos, de modo relajado, saboreándolas con pasión.
Cuando Juan vio que no podía disponer de ese momento de placer, se puso de mal humor.
-¡No sé porque haces esto!, si querías una, podías haberlo dicho!. -Se fue a su habitación y dio un portazo, Ella le siguió -Juan espera...
-jolines siempre igual, tienes que fastidiarme los planes, nunca me dejas hacer lo que quiero, ¿sabes? Es un día especial y tú ni siquiera lo sabes
-Oyee, -le dijo ella, escuchaaa...
-que no, que estoy harto, me voy a tomármela por ahí.
Y salió, dejándola sola. Laura fue al comedor, encendió la tele y se sentó a la mesa, abrió la botella de champán, quito las velas y se corto un trozo de tarta Guinness. A él le encantaba esa tarta y es que estaba de lujo..
-Bueno, -dijo ella- ya se la tomara luego, cuando vuelva.
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